domingo, 9 de diciembre de 2012

Ríos del valle Central de Chile

     En el valle central se encuentra Santiago, capital del país hermano y que cuenta con más o menos un tercio de la población total del mismo. Se destacan las actividades industriales y agrícolas. Otras ciudades importantes, más allá de las que configuran los alrededores de la capital, son Rancagua, San Felipe y Melipilla. Por lo tanto, los ríos que atraviesan esta comarca deben garantizar el agua para el consumo humano, agrícola e industrial; como así también, mediante la construcción de centrales hidroeléctricas, la energía necesaria para el desarrollo social y económico.
     El centro de Santiago se halla en la ribera S del Mapocho (izquierda-arriba en la imagen); en primer plano, la emblemática plaza Italia, lugar de reunión para manifestaciones políticas y festejos deportivos. Este río es afluente del Maipo, cuya cuenca hidrográfica se aprecia a continuación.
     Su nombre (anotado como Maipú por el general San Martín, en el parte oficial de la victoria sobre los realistas el 5 de abril de 1818, junto a su ribera N) remite al término mapuche 'maipun', que significa 'arar la tierra' o bien 'tierra de cultivo'. Su caudal medio es de unos 92 m3/seg. Desemboca entre San Antonio, Lloleo y Santo Domingo, como se ve aquí:
     El Rapel, con un caudal mayor (162 m3/seg.), abarca una cuenca en la cual se halla Rancagua. Más agua transporta el Maule (los datos son muy disímiles de acuerdo a distintas fuentes, entre 467 y 263 m3/seg. como promedio anual), con Talca como principal centro regional. Y más al S, señalando el límite del valle Central con la Araucanía, el Bío Bío acarrea unos 899 m3/seg., lo cual se condice, a su vez, con el incremento de precipitaciones en dirección N-S. Más allá de los datos geográficos, el Bío Bío fue hasta fines del s. XIX la frontera que los mapuches o 'araucanos' mantuvieron inexpugnable a españoles y criollos. Por eso, el nombre de "Araucanía" a los territorios de su ribera austral. La imagen siguiente explica, por un lado, cómo el ancho del río complicó la usurpación de tierras mapuches por tres siglos y medio; por otro, el puente destruido muestra consecuencias del terremoto del 1º de marzo de 2010, que se hizo sentir con fuerza ahí; y también, es una clara expresión del aumento de humedad respecto al valle Central (y ni que hablar, de regiones más norteñas).

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